Por MarĆa Acevedo
El cerdo, cuya producción y consumo estĆ”n tan arraigados en el Norte del paĆs que constituye un factor importante de su tradición y economĆa, estĆ” muy ligado a la historia de la conquista y colonización de ArmĆ©rica.
Su introducción a la isla en noviembre de 1943, durante el segundo viaje de Cristóbal Colón, dio inicio al consumo de puerco en puya como elemento central de la cena de Nochebuena, una de las tradiciones mÔs fuerte del Cibao, que también ha hecho suya la capital dominicana.
“En la conquista y colonización de AmĆ©rica (el cerdo) tuvo un papel bĆ”sico en la nutrición, siendo su adaptación al medio la principal garantĆa de supervivencia para soldados y colonos”, apunta Justo L. del RĆo Moreno de la Universidad de CĆ”diz, en su estudio “El cerdo. Historia de un elemento esencial de la cultura castellana en la conquista y colonización de AmĆ©rica (siglo XVI)”.
Siendo el Cibao una zona de inmenso interĆ©s de los colonizadores atraĆdos por el oro que abundaba en la misma, y el ganado porcino un factor clave en su supervivencia, es fĆ”cil de entender por quĆ© es la región donde mĆ”s se produce y consume esta carne.
Pero si el cerdo es un legado espaƱol, es taĆno el mĆ©todo de cocción en puya como se le llama al cerdo atravesado por un palo y colocado a cierta altura del fuego que lo cuece mientras es girado cada cierto tiempo.
Actualmente, el cerdo en puya constituye un comercio que mueve nostalgias y grandes beneficios tanto a dueƱos de lechoneras que viven del negocio, como a improvisados que solo aparecen en diciembre cuando la demanda de la carne asada alcanza su mayor demanda.
Sin embargo, lo que hoy es una próspera actividad comercial, fue bÔsicamente parte de los preparativos familiares para los festejos navideños.
Desde principio o mediado de aƱo se adquirĆan un cerdo que era engordado en los patios de las casas y sacrificado y sazonado el dĆa anterior a Nochebuena, para iniciar su asado en puya muy temprano en la madrugada del 24 de diciembre.
Las posibilidades económicas impiden que la mayorĆa lleve un cerdo entero a la mesa, ademĆ”s se entiende innecesario, y el estilo de vida modificó la costumbre de muchas familias de asar su propio puerco. En cambio proliferan los asaderos para suplir la demanda, asĆ como la preparación casera de piernas horneadas.
Lo que no ha variado ni un Ôpice es el cerdo asado en el menú de Nochebuena y la última cena de diciembre.
Cómo se hace
Arturo Feliz-Camilo, creador del portal elfogoncito.net, nos da la receta para preparar un cerdo en puya, no sin antes advertir que es una tarea que requiere experiencia y ayuda.
Aclara que el sazón tradicional dominicano solo lleva agrio de naranja, ajo, orégano y sal, por lo que quien lo desee puede usar esos elementos de la receta.
La pimienta, añade, es un condimento mÔs propio de la cocina internacional, que enriquece la receta y el ajà gustoso le aporta un sabor muy acorde con nuestra cultura culinaria, pero usarlos es opcional.
Cerdo en puya
Ingredientes:
1 cerdo de 60 libras
½ taza de pimienta
3.5 tazas de pasta de ajo (si la quieres natural, bate ajo con un poquito de aceite hasta tener esa cantidad)
40 ajĆes dulces (gustosos)
¾ tazas de orĆ©gano
6 tazas de jugo de naranja agria
½ taza de pimienta
3.5 tazas de pasta de ajo (si la quieres natural, bate ajo con un poquito de aceite hasta tener esa cantidad)
40 ajĆes dulces (gustosos)
¾ tazas de orĆ©gano
6 tazas de jugo de naranja agria
Preparación:
Lava el cerdo con abundante agua y luego bƔƱalo por dentro y por fuera con naranja agria, zumo que puede recoger del recipiente donde estĆ© el cerdo y usarlo para licuar el sazón. Sazónalo por todas partes, incluyendo debajo del cuero y en el interior e inyĆ©ctalo en las partes mĆ”s gruesas. No lo sazone en exceso porque corres el riesgo de salarlo, la mayor parte se unta por fuera. Deja marinar, preferiblemente desde el dĆa anterior. Coloca el cerdo en la puya y amĆ”rralo bien porque mientras se va cociendo se puede soltar, caer y estropearse. Colócalo sobre el fuego, que debe estar bajo, y rótalo cada cierto tiempo para garantizar una cocción uniforme. De vez en cuanto unta el lĆquido sazonado que quedó al levantar el cerdo, para que la piel quede crujiente. El proceso es largo, por eso quienes aĆŗn lo hacen en familia inician cuando despunta el dĆa.
Tomado de Sabores Dominicano.


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